MÚSICA

ORGÁNICA

ORBITAL

NOCTURNA

Una exploración interior del espacio exterior

"Dedicado a todas las personas que con su trabajo nos han alentado a cuestionar ideas y explorar otros mundos".

Tenía 15 años cuando mi amigo Raúl y yo (influidos por las ideas del Aviador Dro) creamos “Obreros del Sonido”, el primer sello independiente de música electrónica y experimental de Galicia. A mediados de los 80 no existía Internet, pero éramos muy activos con el correo postal. Aunque editábamos precariamente en casetes desde Taboada (un pueblo del interior de Lugo), nuestra música llegó a Canadá, EEUU, Francia, Bélgica, Italia y Alemania. El fanzine Syntorama (Guipuzkoa) y algunos programas de Radio 3 apoyaron activamente el nacimiento de esta red alternativa de músicas electrónicas y experimentales. Programas de radio y televisión como Ars Sonora (Radio 2) y Metrópolis (la Dos de TVE) nos traían los discursos conceptuales de las vanguardias clásicas, el videoarte y las instalaciones. A pesar de vivir tan apartados, todo ello nos inspiraba y nos hacía sentir parte de un movimiento colectivo.

Hacíamos la música que nos pedía el cuerpo. Empecé a grabar, sin prácticamente medios, con el nombre de Físodo 13.4. Mezclaba los sonidos de un casiotone con las pilas gastadas y de una radio abierta, luego los mezclaba con los ladridos de mi perro y el sonido de la lluvia; todo muy naif y melancólico. Las grabaciones fueron evolucionando a texturas sonoras densas, de capas superpuestas y circulares, que se publicaron bajo el nombre de Polídrico. En 1987 recibí el tercer premio de maquetas de la revista Rockdelux y empecé a valorar la posibilidad de que aquello podría funcionar y resultar interesante para alguien.

Raúl se fue a estudiar a Santiago de Compostela y yo me vine a Madrid. Intentamos seguir con la edición de música, pero la distancia fue diluyendo el proyecto. Seguí haciendo música en solitario o en colaboración con otros artistas, seguí pintando, escribiendo, vi muchas exposiciones, no dejaba de leer, descubrí la expresión corporal, gente nueva, mucho artista emergente, muchos estímulos y experiencias nuevas. La llegada a la gran ciudad dio un vuelco a mi vida. Fueron años de sobredosis cultural, libertad a estrenar y cierta anarquía emocional. Lo último que recuerdo de esa época fue dirigir una performance sobre el tiempo cíclico inspirada en el eterno retorno nietzchianio junto a mis compañeros de teatro-laboratorio. Luego desaparecí. Todo iba demasiado rápido para mí. Yo tenía tan sólo 20 años y no supe cómo asimilar todo aquello.

Pasó el tiempo y hubo crisis vitales, varias reinvenciones y cambios personales de todo tipo. Mi búsqueda creativa se fue orientando hacia la filosofía, la psicoterapía y la espiritualidad. Volví a escribir, a pintar y a hacer música. Sin embargo, inesperadamente, gradualmente, sin yo quererlo, las técnicas de yoga fueron llegando para quedarse; me dieron estabilidad y poco a poco se convirtieron en mi profesión. En el año 2002 abrí mi escuela de yoga, “yogaorganico.org”, un lugar en el que a día de hoy sigo explorando una metodología orgánica, integral y vivencial de este increíble sistema de conocimiento. Entre el 2006 y el 2013 grabé una colección de 5 CDs llamados “Science of Peace” de música ambiental y planeadora; entre medias un DVD, algunos artículos de prensa y dos libros en Alianza Editorial. Desde el 2011 dirijo e imparto cursos de formación en yoga.

Hace unos años la Fundación Juan March organizó una emocionante exposición, comisariada por José Iges y José Luís Maire, llamada “Escuchar con los ojos, Arte sonoro en España 1961-2016”. En ella se mostraba parte de un archivo que documenta mas de 45 años de creación sonora en España. Se reunieron obras de aquellos que participamos (aunque fuera de forma modesta como fue nuestro caso), de ese efervescente período en España. Esta exposición supuso para mí un inesperado ejercicio de memoria personal y colectiva, un despertar motivador e indirectamente una llamada a la insurgencia sonora. En realidad se convirtió en una estupenda excusa para motivarme a dar continuidad a un proyecto vital que creía agotado musicalmente. Puedo decir que el viaje ha sido largo hasta llegar hasta aquí, pero parece que aún no ha terminado.

Cuando escribo esto es noviembre del 2019 y en tres meses cumplo 49 años. Los tiempos han cambiado y yo con ellos. Por un lado, los ordenadores me ofrecen unas posibilidades que antes no teníamos, pero por otro, las obligaciones que he adquirido al hacerme adulto, siento que me restan la energía necesaria para nuevos proyectos. Contando con todo ello, este verano por fin, me he metido en el estudio de grabación para completar los diez temas que dan forman a este trabajo. He recuperado algunas grabaciones de mi archivo sonoro con las que hacía tiempo quería trabajar. He dejado que respiren y dialoguen para poder encontrar las sonoridades que esta luna necesitaba.

Esta música emerge de la añoranza del potencial reflexivo y transformador de las primeras composiciones electrónicas. El joven que se escondía detrás de Físodo 13.4 y Polídrico ha vuelto para celebrar que seguimos aquí. Tengo cierta nostalgia por los tiempos en los que creíamos que el acto creativo nos redimía de nuestras muchas imperfecciones y que con ello podíamos transformar la sociedad. En un mundo con tendencia a la desinformación sistematizada y al olvido, quiero creer que la experiencia artística sigue estando vigente como forma de comunicación, tanto de expresión individual de experiencias complejas, como de reflexión colectiva.

En MOON he volcado mi fascinación de siempre por el poder transformador de las regiones inconscientes y por el inmenso potencial que esconden. El otro lado de la mente nos nutre e inspira, amplifica y regenera, nos inquieta y provoca. Nuestras ideas e imágenes mentales, nuestros sueños y deseos, nuestros errores y frustraciones, son la materia prima con la que los seres humanos nos redefinimos a diario y proyectamos nuestro porvenir. En esta luna sónica hay universos pasados, presentes y futuros, pacíficos, íntimos, respetuosos, reflexivos, excitantes y libres, que espero poder compartir.

Gracias por haber llegado hasta aquí.

I was 15 years old when my friend Raúl and I (influenced by the ideas of Aviator Dro) created “Obreros del Sonido”, the first independent electronic and experimental music label in Galicia. There was no Internet in the mid ‘80s, but we kept in touch by post. Although we edited precariously on cassettes in Taboada (a town near Lugo), our music reached Canada, the USA, France, Belgium, Italy and Germany. The fanzine Syntorama (Guipuzkoa) and some Radio 3 programmes actively supported the birth of this alternative network of electronic and experimental music. Radio and television programmes such as Ars Sonora (Radio 2) and Metrópolis (on Dos, TVE’s second channel) brought us the conceptual discourses of classical avant-garde movements, video art and installations. Despite living in such a remote place, all this inspired us and made us feel part of a collective movement.

We made the music the body prompted us to make. I began to record, with practically no resources, under the name Físodo 13.4. I used to mix sounds from a Casiotone with run-down batteries and sounds from an open radio, then I mixed them with my dog barking and the sound of rain; all very naive and melancholic. The recordings gradually developed dense textures of sound, superimposed and circular layers, which were published under the name of Polídrico. In 1987 the Rockdelux magazine awarded me the third prize for demos and I began to consider the possibility that this might have a future and could interest someone.

Raúl went to study in Santiago de Compostela and I came to Madrid. We tried to go on editing music, but distance was diluting the project. I continued to make music on my own or working with other artists, I went on painting, writing, I visited many exhibitions, I never stopped reading, discovered corporal expression, new people, indie artists, new stimuli and experiences. Coming to the big city turned my life upside down. These were years of cultural overdose, brand-new freedoms and a certain amount of emotional anarchy. The last thing I remember about that time was directing a performance on cyclic time inspired by the eternal Nietzschean return together with my theatre-lab friends. Then I disappeared. It was all going too fast for me. I was only 20, and I simply couldn’t assimilate it all.

Time went by and there were life crises, reinventions and personal changes of various kinds. My creative searching started to move towards philosophy, psychotherapy and spirituality. I went back to writing, painting and making music. But unexpectedly, gradually, without trying, yoga techniques started to appear and they stayed; they gave me stability and little by little became my profession. In 2002 I opened my yoga school, “yogaorganico.org”, a place where I am still exploring an organic, integrated and experiential methodology of this incredible system of knowledge. Between 2006 and 2013 I recorded space and ambient music on a collection of 5 CDs called “Science of Peace”; and also in that period, a DVD, some press articles and two books for Alianza Editorial. Since 2011 I have been directing and teaching yoga training courses.

A few years ago the Juan March Foundation organised an exciting exhibition, curated by José Iges and José Luís Maire, called “Escuchar con los ojos, Arte sonoro en España 1961-2016” [“Listen with your eyes, sound Art in Spain 1961-2016”]. It showed part of an archive that documents more than 45 years of sound creation in Spain. Works were gathered from those of us who participated (even if only modestly, as in our case) in that exhilarating time in Spain. For me, this exhibition was an unexpected exercise in personal and collective memory, a motivating awakening and indirectly a call to insurrection in the world of sound. In practice, it gave me the motivation to go on with a project I thought had been musically exhausted. I could say that it has taken a long time to get this far, and the journey doesn’t seem to be over yet.

I’m writing this in November 2019 and in three months I’ll be 49 years old. Times have changed and I have changed with them. On the one hand, computers offer me possibilities that we didn’t have before, but on the other I feel that the obligations I have acquired as an adult have deprived me of the energy I need for new projects. Nevertheless, this summer I finally made it into the recording studio to complete the ten tracks that make up this work. I rescued some recordings from my sound archive that I’ve wanted to work with for a long time. I’ve let them breathe and speak to each other to find the sounds this moon needed.

This music has emerged from the yearning of the reflective and transformative potential of my first electronic compositions. The young man hiding behind Physiode 13.4 and Polídrico has come back to celebrate that we are still here. I have a certain nostalgia for those times when we thought that the creative act redeemed our many imperfections and would let us transform society. In a world prone to systematic disinformation and oblivion, I’d like to believe that artistic experience is still a valid form of communication, both as an individual expression of complex experiences and as a form of collective reflection.

In MOON I have surrendered myself to my constant fascination for the transformative power of the unconscious and its immense hidden potential. The other side of the mind nourishes and inspires us, amplifies and regenerates us, disturbs and provokes us. Our ideas and mental images, our dreams and desires, our mistakes and frustrations, are the raw material with which human beings redefine themselves every day and project our futures. There are past, present and future universes, peaceful, intimate, respectful, reflective, exciting and free, on this sonic moon, which I hope I can share.

Thank you coming with me this far.

Paisaje lunar / Lunar landscape

Es una representación sonora de la geografía interior de la luna; un territorio simbólico de encuentro entre diferentes formas de vida inteligente. Los humanos vivimos inmersos en un sistema doble de energías. Por un lado la tierra (y nuestros cuerpos) y por otro la luna (y nuestras mentes). Ambos cuerpos celestes comparten un mismo campo gravitatorio alrededor del cual giran e interactúan. Somos una creación híbrida al encuentro de su propia identidad.

Represents the moon’s inner geography in the form of sound; a symbolic territory where different forms of intelligent life meet. As humans, we live immersed in a dual system of energies. On the one hand, the earth (and our bodies) and on the other, the moon (and our minds). The two celestial bodies share the same gravitational field in which they rotate and interact. We are a hybrid creation encountering our own identity.

Paisaje lunar / Lunar landscape nº 1

Paisaje lunar / Lunar landscape nº 2

Paisaje lunar / Lunar landscape nº 3

Creyentes / Believers

Es un canto circular polifónico dedicado a la luna. Una escalera espiral abierta al cielo, un mantra protector y rebelde, una torbellino ascendente de aullidos, una respiración esférica y extasiada, un oleaje oceánico de voces que nos llevan al centro ingrávido del tiempo y el espacio; … como un batir de alas blancas que oxigena las células y amplifica extraordinariamente los sentidos.

A polyphonic circular song dedicated to the moon. A spiral staircase opening to the heavens, a protective and rebellious mantra, an ascending whirlwind of howls, spherical and ecstatic breathing, an oceanic swell of voices that takes us to the weightless centre of time and space; … like the beating of white wings oxygenating the cells and heightening the senses.

Creyentes / Believers nº 1

Creyentes / Believers nº 2

Creyentes / Believers nº 3

“Voyager Project”

Las sondas Voyager fueron lanzadas en 1977 al espacio exterior por la Nasa. Incluyeron una selección de documentos audiovisuales representativos de la humanidad a modo de carta de presentación para posibles formas de vida extraterrestre. Todo el material fue supervisado por un comité presidido por el astrofísico y divulgador científico Carl Sagan de la universidad de Cornell. Se incluyeron saludos en 56 idiomas que son los que se utilizan en la recreación de estos viajes espaciales.

The Voyager space probe were broadcast into outer space by NASA in 1977. They included a selection of audiovisual documents as a visiting card to introduce humanity to possible extra-terrestrial life forms. All this material was overseen by a committee chaired by Cornell University astrophysicist and scientist Carl Sagan. It included greetings in 56 languages, which are used to recreate these voyages into space.

"Voyager Project" nº 1

"Voyager Project" nº 2

"Voyager Project" nº 3

Moon

Los nueve temas anteriores confluyen en esta última variación. El oyente se sumerge en una intricada red de hilos narrativos que cambian, se entretejen y evolucionan. En este complejo entorno se intensifica el caos pero también la escucha activa Nuestro espacio mental parece ampliarse para dar cabida a diferentes líneas temporales. En el interior de nuestros cerebros se esconden las coordenadas para viajar a ciudades y planetas imaginarios. La luz de esta luna sonora revela otros mundos, aunque como diría Paul Éluard, están en éste, mucho más cerca de lo que pensamos.

The nine previous themes come together in this last variation. The listener is immersed in an intricate network of narrative threads that change, interweave and evolve. Chaos intensifies in this complex environment, but so does active listening. Our mental space seems to expand to accommodate different timelines. The coordinates for travelling to imaginary cities and planets are hidden in our brains. The light from this sonorous moon reveals other worlds, although – as Paul Éluard would say – they are here in this one, much closer than we think.

Moon

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